Gonzalo Frasca: “El opuesto del aburrimiento no es la diversión, es el desafío”

Gonzalo Frasca en la Fábrica de Arte Cubano. Foto: Fernando Medina.

Por: Félix Manuel González Pérez

“Los videojuegos enseñan mejor que la escuela”. Esa fue la frase que salió del pecho de Gonzalo Frasca durante las charlas TED en Montevideo en 2012, el año en que supuestamente debía acabarse el mundo.

Cinco años después, su conversatorio se ha convertido en uno de los famosos de la historia en español. Frasca es uno de los principales teóricos de los videojuegos a escala mundial.


En agosto de 2017, Gonzalo Frasca está de vacaciones con su familia en Cuba. De todos los destinos que pudo haber escogido para su estancia, no se sabe con certeza qué lo llevó a decidirse por la pequeña isla del Caribe. Probablemente él tampoco lo sepa.

Frasca se queja constantemente del calor y la falta de Internet. En su natal Uruguay, país que acabó legalizando hasta la marihuana en su lucha por la defensa de las libertades individuales, el clima y la conexión no deben ser un problema. En Noruega, donde radica DragonBox, la empresa de desarrollo de videojuegos para la que trabaja en la actualidad, ciertamente tampoco.

Pero Gonzalo Frasca está ahora en Cuba. Lo estará por un par de semanas. En medio de estas nuevas circunstancias, Frasca accede a dar una conferencia sobre el potencial de los videojuegos educativos el 9 de agosto en la Fábrica de Arte Cubano. La invitación aparece en Facebook con poca antelación. Es un evento abierto y gratuito.


El día programado, los custodios de la Fábrica de arte Cubano no tienen ni idea de una supuesta conferencia sobre videojuegos. Probablemente no tienen idea tampoco de lo que es un videojuego.

Pero los custodios de FAC están muy bien entrenados. O exquisitamente programados, siempre salta la duda. Probablemente han repetido quinientas veces el mismo procedimiento. Cuando uno les pregunta algo que escapa a su conocimiento (cosa que sucede con una frecuencia inconfesable), te mandan a pasar al patio hasta que aparezca alguien que sepa o hasta que pierdas la paciencia y acabes marchándote. Hay que aceptar, que como estrategia, es infalible.

En el pequeño patio de FAC hay cerca de una treintena de personas. Algunos son demasiado jóvenes como para venir buscando una conferencia de videojuegos un miércoles de agosto a las dos de la tarde. Otros lo suficientemente mayores como para darle tanta importancia a hablar de “jueguitos”.

Pero hay una mitad que sí parece interesada. Un grupo de jóvenes de entre 20 y treinta y cinco años de edad.

Unos tienen cara y porte de diseñadores, otros exhiben grandes entradas en la frente que parecen síntoma de la alopecia del programador, y algunos restantes andan con sus espejuelos de pasta defendiendo el formato de cuasi-intelectual, antes de que pase de moda.

Cuando Gonzalo llega a FAC todo el mundo se acomoda en una pequeña sala que no soporta la cantidad de personas que vinieron a escucharlo. Frasca parece un tipo agradable. Probablemente lo sea. Todo aquel que se dedique a hacer videojuegos y a la pedagogía, debería ser patológicamente simpático o dedicarse a otra cosa.

Frasca se siente muy cómodo hablándole al auditorio. Se pasa todo el rato haciendo bromas y provocando a la audiencia. Se mete con los “gringos”, con los ingleses, con los argentinos, con los franceses y defiende a ultranza a los uruguayos. Probablemente cuando regrese a su país se burlará también de los cubanos.

Gonzalo Frasca, además de ser uno de los principales teóricos de la Ludología, ciencia dedicada al estudio de los videojuegos, cuyo nombre también inventó, es uno de los padres fundadores de lo newsgames, como concepto y como producto.

Frasca: “Siempre me interesó la política. Me crié durante la dictadura uruguaya y cuando esta llegaba a su fin yo daba mis primeros pasos con mi primera computadora. Así que varios de mis primeros programas eran sobre banderas, manifestaciones y consignas.

“El tema de los newsgames surgió mientras hacía mi maestría en el Instituto Tecnológico de Georgia, cuando trabajaba como webmaster en CNN. Me aburría un poco y fantaseaba con lo bueno que sería tener una sección de videojuegos en la página, un equivalente jugable de las caricaturas políticas.

“El primer newsgame lo hice en un avión, en el siguiente vuelo que tomé luego del 11 de septiembre. Se llamaba Kabul Kaboom y era una crítica a la mal llamada "guerra humanitaria" que EEUU desplegó contra Afganistán. El juego, que era simple, se viralizó rápidamente.

“El siguiente juego que hice, ya desde Uruguay, fue el 12 de septiembre (September 12th). Necesitábamos un nombre para el sitio web y se me ocurrió newsgaming, sin saber que estaba bautizando un género nuevo”.

Pero la verdadera pasión de Frasca, que es además una vocación y una tradición familiar, es la educación. Es por eso que durante los últimos años ha impulsado sus esfuerzos hacia los videojuegos educativos o “videojuegos serios” como suele catalogárseles a los vinculados directamente al aprendizaje.

“Vengo de una familia de docentes”, dice Frasca, “mi abuelo era director de escuela, mi madre, profesora, mi hermana, maestra y yo también, profesor. Siempre me gustó aprender, pero muchas cosas de la escuela y el secundario me hacían sufrir, me aburrían o me frustraban. A medida que comencé a investigar más sobre juego y aprendizaje me pareció lo más natural del mundo aprender por esa vía.

“La escuela actual fue creada para un mundo que dejó de existir, centrado en los datos y el conocimiento enciclopédico. El siglo XXI requiere otras habilidades (trabajo en equipo, investigación, aprender a aprender) que no están siendo cubiertas por la escuela.

“Además, el efecto uniformador de la escuela desconoce las potencialidades de cada niño; se confunde que los niños tengan iguales derechos con que sean iguales. Negar la individualidad es una forma de fascismo y la escuela, a nivel internacional, sigue siendo cómplice de ello.

“Actualmente en DragonBox, además de haber creado videojuegos para aprender matemáticas rápida y efectivamente, estamos haciendo un piloto en Francia y Noruega con 1200 escolares. Creamos materiales que cubren todo el programa escolar (con videojuegos, libros de texto, juguetes y cuentos). Era una cuenta pendiente que tenía con mi yo infantil: buscar una manera de aprendizaje que fuera placentera y respetuosa con los niños”.

Y parece haber pruebas de que los videojuegos educativos de la compañía de Frasca funcionan. De hecho, una investigación de la Universidad de Washington mostró que más del 96% de los niños que jugaron más de una hora y media el Dragonbox Algebra, lograron dominar la resolución de ecuaciones algebraicas sin conocimientos previos. Incluso algunos padres han subido a Youtube videos de sus hijos de 4 y 5 años resolviendo ecuaciones con este juego, por increíble que parezca.

En un mundo donde las grandes corporaciones ya ganaron la batalla por el dominio del mercado de videojuegos, Frasca tiene claro que las pequeñas producciones deben estar encaminadas a satisfacer necesidades concretas de los usuarios. Su apuesta por los videojuegos educativos refleja un alto compromiso con las nuevas generaciones y con la trasformación radical de los sistemas de enseñanza, principalmente en edades tempranas.

La fórmula que Frasca le regala a los programadores, diseñadores, investigadores y entusiastas del tema en Cuba, o al menos a aquellos que pudieron asistir el miércoles 9 de agosto de 2017 a Fábrica de Arte Cubano, es tan simple que termina siendo complejísima: “el opuesto del aburrimiento no es la diversión, es el desafío. Se trata de juntar la curiosidad y el placer en un mismo videojuego”.