Travesías en un muelle viejo

El Emperador es una de las mejores capturas con las que pueden regresar los pescadores de sus travesías. El alto precio de este pescado en el mercado lo convierte en una carne ideal para las paladares especializadas en alimentos del mar que han proliferado en Cojímar y en toda la ciudad de La Habana. (Foto: Fernando Medina / Cachivache Media)

Los nombres de los barcos hablan mucho de su tripulación, me dice el Ñato, uno de los pescadores más antiguos de la base Ernest Hemingway en el Golfito de Cojímar. Mientras hablamos, lanza su atarraya para capturar comida, pequeños peces que luego le dará a sus amigos los pelícanos.

En el muelle están Isabel, una pequeña embarcación que por su tamaño nunca tendrá la fuerza de un Leviatán. Junto a ella descansan; Habana, La Leticia, y HA50239 F. Ahí también están los trofeos: sardinas, emperadores gigantes o algún tiburón con mala suerte, cada uno con su destino sellado.

Cada una de estas embarcaciones está llena de historias que navegan en la tierra y en el mar, y salen de este muelle:

En la desembocadura del Río Cojímar está ubicada la base de pesca Ernest Hemingway, una de las más antiguas de la Habana. (Foto: Fernando Medina / Cachivache Media)
El paso del tiempo ha deteriorado las antiguas casas donde los pescadores guardaban sus utensilios. A través del muelle de madera y adentrándose por el río se pueden descubrir algunas instalaciones que se han fundido con la naturaleza que las rodea. (Foto: Fernando Medina / Cachivache Media)
La base pesquera cuenta con una variedad de instalaciones como carpintería, cuartos de congelación y un área extensa en la que conviven una variedad de embarcaciones de distintos tamaños y materiales de fabricación. (Foto: Fernando Medina / Cachivache Media)
El puente levadizo del Golfito en Cojímar es una especie de llave para las embarcaciones de mayor tamaño. Cuando sufre alguna rotura los barcos más grandes quedan atrapados dentro de la base. (Foto: Fernando Medina / Cachivache Media)
Conocer el pronóstico del tiempo es fundamental para los pescadores. Entre ellos funciona una rara intuición de cómo se puede comportar el viento, la marea o la lluvia. (Foto: Fernando Medina / Cachivache Media)
En ocasiones algunas especies quedan atrapadas en las carnadas dispuestas en los largos palangres (miles de metros) dispuestos para las pesquerías. Estos mismos peces son utilizados luego para capturar “pejes” más grandes. (Foto: Fernando Medina / Cachivache Media)
Los tripulantes del barco Leviatán preparan las carnadas horas antes de salir a pescar tiburones. Uno de los programas de televisión de National Geographic les pidió acompañarlos durante la pesquería con el objetivo de marcar algunas especies frecuentes en las aguas cubanas. (Foto: Fernando Medina / Cachivache Media)
La zona del Golfito en Cojímar es muy atractiva debido a su belleza, la cercanía a un mercado legal-ilegal para comprar pescado. Las celebraciones religiosas son otros de los motivos de visita a la zona.(Foto: Fernando Medina / Cachivache Media)
El Ñato, uno de los pescadores más viejo de la base, arroja una atarralla para capturar pequeños peces que luego serán el alimento de los pelicanos que frecuentan la base pesquera. (Foto: Fernando Medina / Cachivache Media)
En la base son frecuentes las visitas de pelícanos debido a la facilidad con la que pueden conseguir comida. (Foto: Fernando Medina / Cachivache Media)
De regreso al mar. (Foto: Fernando Medina / Cachivache Media)