La arena y los límites de un decibel

“Verano en Jibacoa” celebró su sexta edición entre el 5 y el 7 de agosto de 2016, según cifras ofrecidas por los organizadores más de 20 mil personas participaron de las propuestas del festival. (Fernando Medina / Cachivache Media)

El “Festival de Música Electroacústica Verano en Jibacoa” reunió durante tres días de música ininterrumpida a una decena de exponentes de la música fusión, rock y rap. Y a muchos Djs.

Pero sin dudas la arena fue el mejor escenario. Cuerpos enterrados por las bromas de amigos o conocidos, una especie de lucha libre al ritmo de la música, miradas, sexo rápido, y bailes frenéticos fueron algunas de las huellas que dejó esta combinación de playa y decibeles.

Tres días de música ininterrumpida dejó el festival de música electroacústica en la playa Jibacoa, ubicada en Santa Cruz del Norte, en la provincia de Mayabeque. Desde La Habana, Matanzas y las zonas cercanas llegaron miles de jóvenes para disfrutar de la combinación de la playa y diversas propuestas musicales. (Fernando Medina / Cachivache Media)

La playa y sus alrededores quedaron convertidas en un campamento con un orden muy primario: puntos para vender comida, carros con provisiones de agua, baños públicos, una posta médica. Los organizadores facilitaron también el alquiler de casas de campañas a precios módicos para que los más atrevidos permanecieran todo el tiempo en la zona. (Fernando Medina / Cachivache Media)
Invitaciones a bailar, tomar, robo de besos, miradas, sexo, un chapuzón, resacas, nada ni nadie puede escapar al ambiente que se genera durante los días del festival. (Fernando Medina / Cachivache Media)
La combinación de la lucha libre con la música electrónica da como resultado una danza en la que solo algunos atrevidos incursionan. (Fernando Medina / Cachivache Media)
Las bromas entre amigos o conocidos son frecuentes durante los días del festival. Las largas jornadas son difíciles de soportar sin un descanso de por medio. (Fernando Medina / Cachivache Media)

Muchos jóvenes llegan a Verano en Jibacoa buscando lo que en su momento ofrecía el extinto Festival Rotilla: la combinación de playa y música electrónica suele traer nostalgias excesivas para quienes vivieron Rotilla y hoy se tiene que conformar con Jibacoa. (Fernando Medina / Cachivache Media)
Las fronteras entre los grupos de personas que llegan a la playa y sus alrededores están claras: grupos muy definidos en donde cierto límites por momentos pueden desvancerse. (Fernando Medina / Cachivache Media)
La playa es uno de los atractivos por el que muchas familias llegan hasta Jibacoa. Lo inusual es la cantidad y la variedad de personas disfrutando de diversas maneras un Rave. (Fernando Medina / Cachivache Media)
En ese universo creado durante un fin de semana es frecuente encontrar a personas de todas las edades disfrutanto de las opciones que ofrece el festival. (Fernando Medina / Cachivache Media)

Cerca de una veintena de agrupaciones y Djs desfilaron por los escenarios en Jibacoa. Entre ellas Karamba, Osamu, Nube Roja, Enfusión, Primera Base, Cuentas Claras, Revelación Urbana, Company Yoruba, Habalama, Waiting for Nadia, Treamen choice, Gitanos, Casabe, David Blanco y Adrián Berazain. (Fernando Medina / Cachivache Media)
Venta de souvenirs, cómida rápida, y la posibilidad de salir con un tatuaje a base de tintas no permanentes son opciones habituales en las zonas de playa. (Fernando Medina / Cachivache Media)
Cada mañana la playa sufre un proceso de limpieza que incluye recoger los desechos arrojados por miles de personas. El trabajo del personal de apoyo es vital para garantizar el funcionamiento de un empeño como lo es Verano en Jicacoa. (Fernando Medina / Cachivache Media)
Una combinación atractiva: playa y música electrónica. Según varias fuentes el festival logró reunir a más de veinte mil personas. (Fernando Medina / Cachivache Media)