Existencialismo en la era de la tecnología

Parece que se me ha hecho un poco difícil esto de la sistematicidad, pero acá estoy de vuelta, con algunas recomendaciones al fin de la semana, de lo mejor que me he topado en las redes en los últimos tiempos. Espero que me hayan extrañado tanto; si no a mí, al menos mis sugerencias.

“Inteligencia Artificial” (IA) es uno de esas frases de moda que vemos por doquier. Pero más allá de su popularidad, una de las cuestiones más inquietantes del desarrollo de las IA es el aprendizaje profundo, o deep learning, esa manera en que las inteligencias artificiales muy avanzadas se enseñan a sí mismas. Hoy es una de las puntas de la lanza de la investigación y desarrollo de las grandes compañías de tecnología del mundo, y lo de inquietante viene porque incluso para sus propios creadores hasta el momento es imposible precisar de qué manera las IA aprenden; no hay una ruta para la clara comprensión de los procesos de entrenamiento de estos sistemas. El asunto, como es de esperar, ha generado todo un debate de múltiples aristas acerca de cómo estableceremos la relación con esos sistemas de pensamiento que no somos capaces (por ahora, al menos) de interpretar.

En lo que los científicos logran descifrar la mente de HAL 9000, tenemos un texto delicioso de nuestros primos de JotDown sobre lo rico y sabroso que es odiar. “Haters gonna hate”, dice la canción. Y no tienes idea de lo divertido y saludable que es, querida Taylor.

Uno que está recibiendo odio en cantidades industriales es el brasileño Neymar, que en días recientes se convirtió en el traspaso más caro de la historia del fútbol al pagar el Paris Saint Germain 250 millones de euros por sus servicios al Futbol Club Barcelona. Martín Caparrós reflexiona acerca del mensaje que transmiten a sus seguidores esos héroes contemporáneos que son las estrellas de fútbol. Parece ser que vivimos en una sociedad en la que la mayor aspiración de los niños es ser comprado.

El investigador Jean M. Twenge ha publicado recientemente en The Atlantic un artículo acerca de cambios muy particulares en los comportamientos y estados emocionales de los actuales adolescentes, lo que él llama generación post-millenial, cambios sobre la visión del mundo y la manera de relacionarse con él que no tienen precedente en las generaciones anteriores. La razón, parece apuntar la investigación de Twenge, son los dispositivos móviles. Ni mejores ni peores, distintos.

Y para cerrar con los artículos pesimistas, acá les dejo un material que nos hace una pregunta terrible, y en la que no pensarían demasiadas personas si no hubieran indicios recientes de su posiblidad: si mañana desapareciera Soundcloud, ¿qué pasaría con la cultura que ha generado esa revolución reciente de la música y la tecnología?

Y bueno, tengan un feliz fin de semana. O inténtenlo, al menos. No olviden guardarlo todo en Pocket.