Escenas de una tarde

Cae la tarde.

La lluvia convirtió una parte de un parque en piscina. Saltos, bicicletas, y una discusión entre amigos: ninguno quiere quedar abajo en el juego del burrito.

Pasa un bicitaxi, pregonan tamales, un niño corre tras un bicitaxi


Cae la tarde.

Un grupo de pescadores maniobran en el malecón para vencer a un “peje grande” enredado en el anzuelo. Una abuela vigila a su nieto. Sobre una balsa se acerca otro pescador y atrapa con un arpón al pez. Bromea sobre escapar con la captura, a fin de cuentas, tiene ventajas dada su posición con el mar.

Unos minutos después desembarca en el arrecife, devuelve la pesca y recibe un poco de carnada como pago. “Ojalá capture uno como ese durante la noche”, dice, y continúa navegando sobre su bote, tranquilamente.


Cae la tarde.

Una señora fuma plácidamente sobre un almendrón. Una madre y su hijo sostienen pequeños cake; Farah María, un popular trasvesti , modela para sus vecinos en la calle. Una ventana sirve como banco y el malecón como passarela.

Instantes que deja una tarde cualquiera, en esa Habana más antigua, tan pegada al mar.