El futuro (final) está cerca pero tendremos a Paul Auster en la mesa de noche

Primera semana de febrero, en el Occidente de Cuba disfrutamos algo parecido a un frente frío en los días pasados y ya comienzan los tambores de la gran, insuperable, Feria del Libro Cubana. Ya se encargarán otros de ensalzarla, yo voy a lo que me toca cada tres semanas, recomendaciones en Cachivache.

No sé ustedes, pero un viejo y nunca cumplido sueño mío es poder llevar un diario. Por más que lo intento no logro tener ni la paciencia ni la constancia necesaria para ello. Esa es la causa de que me haya entusiasmado tanto con este trabajo de The New York Times sobre aplicaciones móviles que te ayudan en el empeño de mantener un recuento de tus días. Ando con Jotterpad, pero si conocen una mejor no dejen de sugerírmela.

Y como parece que Trump y su administración no se han cortado nada en su intento de traer la desolación a la Tierra Media, The Washington Post ha comenzado un podcast en el que básicamente intentan darle respuesta a la pregunta que nos salta todo el tiempo: ¿realmente él puede hacer eso?

Por suerte para el mundo, Trump puede tomar medidas escalofriantes pero nosotros podemos en venganza hacer memes de cuanta fotografía se haga firmando órdenes ejecutivas. Miren sino este repaso en 9GAG (mi favorita es la recursiva en la que se muestra a sí mismo).

Por cierto, desde las páginas de The New York Times Magazine rastrearon el origen de las protestas por la construcción del Dakota Access Pipeline, un admirable movimiento medioambiental cuya chispa inicial estuvo entre los jóvenes.

Un nuevo fantasma recorre la oficina. Primero fue Ken Griffey Jr., más recientemente Mortal Kombat, pero en los últimos días Age of Empire II es la nueva fiebre que se apodera de las computadores cercanas a mí (lamentablemente soy pésimo en esos juegos, ni siquiera he intentado instalarlo). Y, coincidentemente, los colegas de Yorokubu se han bajado una reseña acerca del impacto cultural y la eterna juventud de este tremendísimo juego que, como sugieren ellos, ha envejecido mucho mejor que la mayoría de sus coetáneos.

Tal vez un día de estos podamos dedicar nuestras noches de jueves a relajarnos, y esto de las recomendaciones lo hagan las máquinas por nosotros. Definitivamente aún estamos lejos de los días en que Hal 9000 pueda escribir una pieza como Hiroshima, pero lo que no parece ser tan futurístico es que los robots se encarguen de la confección de ciertas piezas periodísticas con datos bien estructurados que se ajusten a un patrón estable.

Para no perder el hilo de la cosa futurista, desde The New Yorker llega un trabajo sobre cómo los millonarios de este mundo se están preparando para el Día del Juicio Final. Que visto lo visto (sin ir más lejos el Reloj del Juicio Final indica que estamos apenas a a dos minutos y medio de la llamada “hora oscura”), no parece algo tan descabellado.

Hablando de temas más felices, hay gente que está aprovechando el auge de la tecnología 3D para empezar a hacer cosas como zapatos con material reciclado. Todavía es un gusto que pocos pueden darse, pero tal vez son estos los primeros pasos para una verdadera revolución en la producción de bienes.

Se ha dicho mucho, aunque no lo suficiente. En la era moderna, el porno suele la principal vía de educación sexual de l@s jóvenes. Y desde Pornhub, que saben un poco del asunto, están apostando por desarrollar una plataforma de educación sexual (gratuita), que proporcione información confiable a quienes llegan a su sitio. Bienvenida la iniciativa.

Esta semana las recomendaciones hubieran valido la pena solo si hubiera tenido a mano esta entrevista a Paul Auster, a propósito de su más reciente novela, 4321, que acaba de salir a la venta y espero toparme en algún momento del 2017, si los santos lo quieren. Un trabajo que sirve para repasar el trabajo de un autor que llega a los setenta entregando a su legión de fanáticos la que considera su novela más ambiciosa.

Para terminar, no se pierdan este video en el que un robot trollea exquisitamente a Internet despachando el popular (y molesto) captcha “No soy un robot”. No olviden guardarlo todo en Pocket.